5.
PARTICIPANDO DEL ORATORIO SE LLEGUE AL COLEGIO, ESCUELA, ALBERGUE.
Los salesianos y educadores que en el patio o canchas conocen
a los chicos y muchachos, buscan de ayudarles en su crecimiento
cultural y formativo proponiéndoles a entrar en una de
las obras educativas.
a)
Colegio: se ha puesto el nombre Domingo Savio por el
alumno predilecto de Don Bosco. Queremos que estos jóvenes,
no sean solamente sanos, sino que sean cristianos comprometidos.
El colegio es fiscal con convenio, para chicos de la parroquia
o zona. Hay que mantenerlo funcional, exigente en el campo académico
y educacional, pero no promover iniciativas que dividan a los
pobres de los ricos. Nosotros privilegiamos a los pobres: los
ricos pueden encontrar otros colegios que satisfagan sus aspiraciones.
Se ha escogido el Medio humanístico.
1.
La mayoría proviene de familias numerosas y humildes; muy
difícilmente pueden seguir en la universidad, también
si la mayoría lo va a intentar. Hay que cuántos
lograrán terminar.
b)
Escuela Profesional: quiere preparar obreros para el
mundo del trabajo. Es para muchachos de situación familiar
humilde, numerosa; y jóvenes que quieren entrar pronto
y con competencia en el mundo del trabajo.
c)
Albergue Miguel Magone:
Ya
el nombre modelo escogido es todo un programa: Miguel era un jefe
de pandilla, pero sano. No tenía padre, su mamá
no podía con él: Don Bosco lo acogió en su
internado y lo transformó en un modelo de vida para sus
compañeros y para los muchachos de hoy.
Los
salesianos y los educadores que comparten los patios, la vida,
con tantos muchachos, encuentran a jóvenes que necesitan
una ayuda particular, un ambiente de familia que los acoja, los
proteja y oriente. Para estos muchachos en alto riesgo abre sus
puertas el Albergue Miguel Magone.
Los
muchachos que entran en el Albergue tienen que considerarlo como
un privilegio, teniendo buena voluntad de mejorar su situación.
No
serán admitidos:
- Muchachos que pueden ser atendidos por sus familias.
- Muchachos con vicios que puedan dañar a los demás.
El
albergue no lo puede dar todo: proporciona lo más necesario
como: amor, techo, cama para dormir, comedor, escuela, atención
para su desarrollo moral y físico.
Pero
el muchacho tiene que dar su aporte con una conducta ejemplar,
buscando trabajos dentro o fuera de los talleres, aportando con
una parte del sueldo que gana. Los apoderados o familiares tienen
que aportar según sus posibilidades. Todo lo que se gasta
para el muchacho es dado como préstamo: una vez que sean
profesionales tendrán que devolver lo que han recibido
para que otros puedan tener la posibilidad que ellos han tenido.
De los ex-internos dependerá la continuidad de esta obra.
Pero hasta el momento la obra es financiada en gran parte, por
bienhechores, y la otra pequeña parte es con los aportes
de los mismos internos que permanecen y viven en el albergue,
porque los que terminan la “profesionalización”,
apenas tienen para poder subsistir y valerse por sí mismos.